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Contrato de alquiler por temporada: qué es, cuándo se puede usar y cómo funciona
El contrato de alquiler por temporada es una figura muy utilizada en España… pero también una de las peor empleadas.
Muchos propietarios lo utilizan pensando que es una forma más “flexible” de alquilar su vivienda, cuando en realidad puede acarrear problemas legales y sanciones si no se cumplen determinados requisitos, especialmente cuando no se cuenta con un servicio profesional de gestión integral del alquiler.
Este tipo de contrato sólo es válido cuando responde a una necesidad temporal y justificada del inquilino. De lo contrario, puede considerarse un alquiler de vivienda habitual, con todas las obligaciones legales que ello implica para el propietario.
¿Qué es un contrato de alquiler por temporada según la LAU?
La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) distingue entre los arrendamientos de vivienda y los arrendamientos para uso distinto del de vivienda, regulados de forma diferente.
Esta distinción es clave para entender cuándo se puede utilizar legalmente un contrato de alquiler por temporada y cuándo no.
Arrendamientos de vivienda
La finalidad del arrendamiento de vivienda es satisfacer la necesidad de vivienda permanente del inquilino. Por este motivo, la normativa que los regula es más proteccionista con el arrendatario, estableciendo derechos como la prórroga obligatoria del contrato o límites a determinadas cláusulas.
Son los contratos más habituales en el mercado de alquiler residencial.
Arrendamientos para usos diferentes de la vivienda
Incluyen los alquileres de fincas urbanas no destinadas a vivienda permanente, como oficinas, locales comerciales o alquileres por temporada, y se regulan en el artículo 3 de la LAU.
En este tipo de contratos, propietario e inquilino tienen mayor libertad para pactar las condiciones, siempre que exista una causa real que justifique que la vivienda no se destina a residencia habitual.
¿Cuándo se considera legal un alquiler de temporada?
Un alquiler de temporada es el arrendamiento de una vivienda que no cubre una necesidad permanente de vivienda, sino que responde a una situación concreta y limitada en el tiempo, como vacaciones, trabajo temporal o estudios.
Por ejemplo, se puede firmar un contrato de alquiler por tres semanas, tres meses o incluso por un año. Sin embargo, la duración no es el elemento determinante. Lo verdaderamente importante es el motivo que justifica el alquiler y que este quede claramente reflejado en el contrato.
Es imprescindible que en el contrato conste expresamente la voluntad de ambas partes de formalizar un alquiler por temporada y que se especifique la causa que lo justifica. Algunos ejemplos habituales son:
- Alojamiento temporal vacacional, en verano o invierno.
- Alojamiento provisional por obras en la vivienda habitual del inquilino.
- Alojamiento por motivos laborales durante un periodo determinado.
- Alojamiento por estudios, siempre que no constituya la residencia habitual.
En todos estos casos existe una causa real que justifica un régimen distinto al del alquiler de vivienda habitual, ya que el inquilino no necesita la protección legal prevista para una residencia permanente.
Una vez definida correctamente la causa del alquiler, las partes pueden negociar libremente las condiciones del contrato. Al no existir una normativa de mínimos tan estricta como en los arrendamientos de vivienda, resulta fundamental contar con asesoramiento profesional para evitar cláusulas conflictivas o situaciones de riesgo en el futuro.
Requisitos esenciales
Para que un contrato de alquiler por temporada sea válido y legal, deben cumplirse estos requisitos esenciales:
- No cubrir una necesidad de vivienda permanente. El inmueble no puede constituir la residencia habitual del inquilino.
- Existencia de una causa temporal justificada. Debe existir un motivo real, concreto y limitado en el tiempo, como trabajo, estudios, obras, etc.
- La causa debe aparecer reflejada expresamente en el contrato. No basta con mencionarla verbalmente; debe quedar claramente documentada.
- El inquilino mantiene su vivienda habitual en otro lugar. Este aspecto es clave para evitar que el contrato se considere fraudulento.
Diferencias entre alquiler de temporada, vivienda habitual y alquiler vacacional
| Característica | Alquiler de temporada | Vivienda habitual | Alquiler vacacional |
|---|---|---|---|
| Finalidad | Temporal | Permanente | Turística |
| Regulación | LAU art. 3 | LAU art. 2 | Normativa autonómica |
| Duración | Libre | Mínimos legales | Días / semanas |
| Prórroga obligatoria | No | Sí | No |
| Fianza legal | 2 meses | 1 mes | Según CCAA |
| Riesgo de fraude | Alto si se usa mal | Bajo | Medio |
Esta comparativa es fundamental para elegir correctamente el tipo de contrato y evitar conflictos legales.
Ejemplos habituales de contratos de alquiler por temporada
Algunos supuestos habituales en los que suele utilizarse este tipo de contrato son:
- Trabajo temporal con fecha de finalización acreditable.
- Estudios universitarios, másteres o formación especializada.
- Traslados provisionales por obras en la vivienda habitual.
- Estancias profesionales de media duración.
Errores más comunes al usar un contrato de alquiler por temporada
Estos son algunos de los errores más frecuentes que cometen los propietarios:
- Utilizar el contrato de temporada para evitar la prórroga obligatoria del alquiler de vivienda habitual.
- No justificar correctamente la causa temporal en el contrato.
- Encadenar contratos de temporada con el mismo inquilino.
- Alquilar como “temporada” cuando el inquilino utiliza la vivienda como residencia principal.
Estos errores pueden provocar que el contrato sea considerado alquiler de vivienda habitual, con las consecuencias legales correspondientes.
Preguntas frecuentes sobre el alquiler por temporada
Estas son las preguntas más habituales que nos hacen los propietarios cuando quieren alquilar su vivienda por temporadas:
¿Qué duración debe tener el contrato?
La duración la pactan libremente arrendador y arrendatario. La ley no establece un mínimo ni un máximo. Lo importante es que exista una causa real que justifique el alquiler temporal.
¿Hay prórrogas en este tipo de contrato?
No, salvo que las partes hayan acordado expresamente una prórroga en el contrato.
¿Cuándo se puede marchar el inquilino?
El inquilino debe respetar la duración pactada, salvo que el contrato contemple expresamente supuestos de desistimiento anticipado.
¿El propietario puede recuperar su vivienda durante el contrato?
El propietario también está obligado a cumplir el contrato. Solo podrá resolverse si el inquilino incumple lo pactado.
¿Hay fianza en este tipo de contratos?
Sí. Según el artículo 36 de la LAU, la fianza es de dos mensualidades.
¿Puede haber otras garantías adicionales?
Sí, siempre que ambas partes estén de acuerdo y quede reflejado en el contrato.
¿Necesitas ayuda para alquilar tu vivienda por temporada sin riesgos legales?
En Renta Garantizada ayudamos a propietarios a elegir el tipo de contrato adecuado, redactarlo correctamente y garantizar el cobro del alquiler, evitando errores legales que puedan generar problemas en el futuro.
Si estás pensando en alquilar tu vivienda por temporada, nuestro equipo puede asesorarte desde el primer momento.