¿Cómo negociar un contrato de alquiler?

¿Cómo negociar un contrato de alquiler seguro?

 

Antes de firmar un contrato de arrendamiento

Se puede y se debe negociar algunos aspectos como la duración del mismo, los gastos de comunidad, la actualización de la renta o el pago de impuestos. Hay otros aspectos que no pueden ser negociados por imperativo legal, pero hay bastantes cuestiones donde la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) no se pronuncia y es importante llegar a acuerdos entre arrendador y arrendatario para evitar problemas en el futuro y tener un alquiler seguro 

Principales aspectos de un contrato de arrendamiento que se pueden negociar libremente entre las partes:

Duración del contrato: normalmente se parte de un año con prórrogas pactadas, pero también se pueden negociar otras duraciones diferentes si propietario e    inquilino están de acuerdo, aunque en este caso, el propietario no podrá reclamar la vivienda para uso propio porque ese derecho solo se aplica con las prórrogas legales.

Actualización de la renta: la LAU permite negociar la actualización de la renta mensual de alquiler. Se puede utilizar el IPC o el IGC (Índice de Garantía de la Competitividad) como referencia o, por ejemplo, una actualización del 5% anual durante toda la vida del contrato.

Gastos de comunidad: normalmente este tipo de gastos los paga el propietario pero también los puede abona el inquilino si se llega a un acuerdo. Debe constar por escrito en el contrato con el importe a pagar mensualmente para que sea válido.

Garantías adicionales: el propietario puede negociar con el inquilino otras garantías adicionales además de la fianza que es obligatoria. Por ejemplo, un aval bancario, un depósito, un fiador, etc. Pero debe quedar muy claro las implicaciones de cada una de ellas.

Seguro del hogar: el propietario puede negociar con el inquilino la contratación de un seguro del hogar, uno de impago o la obligación de abonar el coste del seguro que ya tenga contratado antes de firmar el contrato de arrendamiento.

 Impuestos: el casero puede llegar a un acuerdo con el inquilino para el pago de impuestos relacionados con el inmueble como el IBI, la tasa de basuras, etc. Si no se establece en el contrato la obligatoriedad de abonar estos impuestos por parte del inquilino, se entiende que lo tiene que pagar el propietario, menos la tasa de basuras que corresponde siempre al inquilino.

Mascotas: es importante dejar claro en el contrato si se puede o no convivir con mascotas en el inmueble. En caso de incumplimiento, puede ser causa de resolución del contrato.

Devolución de la vivienda en buen estado: el casero puede incluir en el contrato que la casa debe devolverse en buen estado, limpia y sin ningún daño, incluso se puede llegar al acuerdo de que se entregue pintada. Si se incumple lo pactado, el arrendador puede retener la fianza para cubrir el coste correspondiente.

Estos son los principales aspectos a tener en cuenta a la hora de negociar un contrato de arrendamiento, aunque puede haber otros elementos que quizá pasen desapercibidos para el propietario, por eso es importante contar con el asesoramiento de verdaderos profesionales del sector del alquiler, capaces de recomendar y aconsejar las cláusulas que mejor se adecúan a las necesidades de cada propietario y cada inmueble.

En nuestro caso, Renta Garantizada siempre está a disposición de todos los propietarios que desean proteger su vivienda con todas las garantías y no tener ningún contratiempo durante la vida útil del contrato. No dude en contactar con nosotros.