¿Qué inquilinos son más recomendables a la hora de alquilar?

alquiler sin riesgos

Lamentablemente, la gran mayoría de propietarios de viviendas en alquiler se han tenido que enfrentar, en algún momento de su carrera, a algún problema relacionado con sus inquilinos, ya sea por impagos, desperfectos ocasionados a la vivienda, motivos legales…

Pese a que es cierto que siempre puede pasar algo (incluso con inquilinos ejemplares y nada problemáticos), muchos de estos inconvenientes se podrían haber evitado si se hubiese realizado previamente una selección de inquilinos adecuada. A continuación vamos a analizar cuál es el perfil ideal del «inquilino perfecto», señalando sus características, comentándolas para conocerlo con detalle y con el fin de garantizar la protección a los propietarios y minimizar los riesgos  de poner en alquiler tu vivienda.

Características del inquilino perfecto

Vamos a ver las características del inquilino perfecto, con las que los propietarios tendrán un alquiler garantizado y seguro.

Es solvente:

Lo primero en lo que piensa cualquier propietario de un inmueble a la hora de valorar el perfil del inquilino es en su capacidad para hacer frente al pago del alquiler cada mes. Con el fin de comprobar la solvencia, el propietario puede solicitar la nómina (o declaración del IRPF para autónomos) del interesado, lo cual nos muestra su nivel de ingresos y nos puede dar una idea de la capacidad que tiene actualmente para afrontar el pago del alquiler mensual. Se recomienda, generalmente, que el importe del alquiler no supere el 40 % de los ingresos mensuales del inquilino, ya que, en caso de hacerlo, este puede llegar a tener problemas para pagarlo. Además, el arrendador no solo debe pensar en la situación actual del inquilino, sino que tiene que pensar en el futuro del contrato y consultar la estabilidad laboral que este último pueda ofrecer. En el caso de los autónomos es más complicado, pero con los trabajadores asalariados se puede llegar a tener una visión clara sobre su estabilidad laboral y capacidad futura frente al pago del alquiler. En este sentido, el “inquilino perfecto” se trataría de alguien con un puesto fijo en una empresa, donde lleve trabajando ya varios años, o bien un funcionario que tenga su puesto asegurado en el sector público.

No figura en ningún registro de morosos

Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta por cualquier propietario se basa en las experiencias anteriores que el propio inquilino haya podido tener al alquilar otros inmuebles. Hay varios registros de morosos en los que se pueden consultar los problemas que estos hayan tenido con otros alquileres, llegando a ser un factor decisivo a la hora de firmar (o no) un contrato de alquiler. Un alquiler seguro supone el 0 % de morosidad por parte de los inquilinos.

Puede presentar un aval

 

Que el inquilino presente un aval a la hora de alquilar el inmueble es un punto muy positivo a su favor, ya que el propietario tendría la garantía de que, si deja de pagar la cuota correspondiente al alquiler, va a haber una entidad o particular que se hará cargo de saldar la deuda. El aval puede ser personal (un familiar o amigo se hace cargo de la deuda) o bancario (una entidad bancaria es la encargada de hacer frente a las deudas en caso de impago). Dentro de este apartado, cabe mencionar que, en muchas ocasiones, es bastante complicado encontrar un avalista, por lo que exigirlo en el contrato de alquiler puede dificultar la búsqueda de inquilinos.

Está dispuesto a contratar un seguro de alquiler

 

Como alternativa al aval, también existe la opción de contratar seguros especializados en cubrir los posibles impagos, o bien los daños que los inquilinos puedan causar al mobiliario o la infraestructura de la vivienda. Las pólizas de estos seguros de alquiler dependen de la compañía, y siempre cabe la posibilidad de que sea el propio inquilino el que se haga cargo de pagarlo, aunque también se dan los casos donde el propietario se hace cargo del importe. 

Sin animales de compañía

 

Pese a que una gran cantidad de familias tienen mascotas en casa, muchos bloques de vivienda no permiten la posesión de animales en los hogares por la gran cantidad de inconvenientes que pueden causar (ruido, suciedad, deterioro del mobiliario y la infraestructura, entre otros). Por este motivo, y aunque pueda parecer poco ético, unos inquilinos sin mascota pueden llegar a ahorrar muchos problemas al propietario de la vivienda.

Es conocedor de sus derechos y obligaciones

 

Por último, pero no menos importante, debemos resaltar que un inquilino también posee ciertos derechos y obligaciones al residir en una vivienda que no es de su propiedad, por lo que el conocimiento de estos por su parte es un gran punto a favor a la hora de valorarlos como posibles arrendatarios.

Viendo las características desarrolladas anteriormente, es bastante complicado encontrar un inquilino ideal que las cumpla todas a la perfección. Pese a ello, pueden servir como una guía para reconocer los aspectos más importantes que identifican a un arrendatario como recomendable a la hora de ofrecerle un contrato. Aquí tendrás más información sobre cómo encontrar un alquiler seguro en Madrid.