Estudio de la morosidad en España

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La morosidad alcanzó en junio de este año su punto mínimo en España desde marzo de 2012, marcando un 9,44%, según datos del Banco de España. Son ya diez meses de descensos y la principal razón, según los analistas, es la venta por parte de los bancos de sus activos dudosos, como pueden ser los créditos destinados a la financiación de promociones inmobiliarias. Nosotros como agencia de alquiler seguro en Madrid nos preocupamos por este tema y hemos realizado el siguiente estudio.

 

El aumento de los créditos que las entidades financieras han destinado a empresas con problemas de liquidez y a familias con hipotecas ha influido. Fernando Rojas, analista de banca de AFI (Analistas Financieros Internacionales), ha apuntado que el crecimiento económico ha sido vital para mejorar la situación crediticia de los bancos que ha traído como consecuencia un aumento de la amortización de las hipotecas en mora.

 

El analista de XTB Jaime Díez comentó al respecto, que desde su punto de vista, el descenso de la morosidad también se debió a la intervención el pasado marzo del presidente del BCE, Mario Draghi, cuando decidió calmar los mercados con medidas expeditivas para incrementar las facilidades crediticias.

 

Según los datos que maneja AFI, la morosidad descenderá a finales de año hasta el 8,7% e incluso el 7,1% en 2017. Al desaparecer los préstamos dudosos se incrementan los incentivos para que los bancos abran la mano del crédito y ofrezcan préstamos a empresas y familias que en estos momentos no tienen acceso a ellos.

 

En junio, el montante de los créditos en mora descendieron 3.869 millones de euros, el nivel más bajo en los últimos cinco años. Esta bajada se produjo a pesar de que la suma de los préstamos otorgados subiera un 1,2%. Debido a este descenso de la morosidad, los bancos recortaron provisiones llegando a los 71.875 millones, cuando el año pasado eran de 89.529 millones.

 

En diciembre de 2015, el porcentaje de préstamos dudosos llegaba a un máximo histórico del 13,62%, pero a partir de ahí se ha reducido 4,16  puntos. Aun así, sigue lejos de los registros de 2006 donde la mora era de un 0,72%. Un acontecimiento como la quiebra de Lehman Brothers en 2008, junto al estallido de la burbuja inmobiliaria, fueron capitales para comenzar el aumento de la morosidad. En septiembre de ese año, el porcentaje ya era del 2,63%. Las agencias negociadoras de alquiler se resentían por aquella época y la búsqueda de un inquilino solvente para un inmueble cobró nueva importancia.

 

¿Quiénes son los que más deben?

 

Las inmobiliarias y constructoras ocupan los primeros puestos de la lista de morosos que ha publicado la Agencia Tributaria recientemente. Son 4768, entre particulares, empresas o instituciones, los que deben 15.700 millones de euros. A partir de 2008, cientos de empresas relacionadas con el sector de la construcción tuvieron que cerrar. Promotoras, inmobiliarias y constructoras se endeudaron de forma alarmante por la crisis económica. La inmobiliaria Reyal Urbis, encabeza la lista con una deuda que supera los 368 millones de euros y le sigue la constructora Nozar que debe más de 203 millones.

 

En los años de mayor morosidad, los periodos de cobro de las pequeñas y medianas empresas aumentaban peligrosamente, estrangulando su liquidez y estabilidad y provocando en muchas ocasiones importantes recortes e incluso el cierre. Empresas y administraciones han estado a la cabeza de los morosos que no pagaban a sus proveedores. El gobierno de Zapatero ya tuvo que aprobar medidas contra la morosidad, como fijar un periodo máximo de 60 días para el pago de las empresas y de 30 días para las instituciones. La medida entró en vigor finalmente en 2013 y aunque ha surtido efecto, la situación aún no es la ideal para muchas empresas que siguen sufriendo los impagos con una media de 64 días.

 

Según Antoni Cañete, presidente de la PMcM (Plataforma Multisectorial contra la Morosidad), la morosidad es la causa más importante de la destrucción de empleo y el cierre de empresas en España. El retraso en los cobros supone un impacto crucial en la competitividad de un país, según Cañete. En 2015, las grandes empresas españolas pagaron a sus proveedores un total de 101.049 millones de euros, pero el último día del año, aún tenían facturas impagadas por un valor de 7.075 millones de euros. El saldo acumulado de estas empresas que deben a sus acreedores asciende a 47.530 millones. Los afectados llevan pidiendo durante mucho tiempo que se fije un régimen disciplinario y sancionador para las empresas que no cumplan con los plazos de pago fijados.

 

FCC es la gran empresa que acumula más retrasos de pago a sus proveedores, con una media de 99 días. Después están Acerinox (79 días), Mediaset (77), ACS y Grifols (72) y Técnicas Reunidas (64). La compañía que más rápido abonó sus deudas en 2015 fue Mapfre, con una media de siete días, seguido de Bankia (11) y Banco Santander (12).

 

Con 179 días, el sector de la construcción es, según el Banco de España, el que más tarda en pagar a los proveedores, aunque las empresas del sector no se dan por aludidos. Alegan que las grandes empresas disponen del 85% de su negocio fuera de nuestras fronteras. También insisten en que ellos no cobran a tiempo los contratos con la Administración y eso ralentiza las transacciones con sus proveedores.

 

Los expertos creen que para atajar esta situación es preciso fijar unas sanciones importantes para las empresas que no pagan, porque las pequeñas empresas no van a denunciar a su cliente, máxime si hablamos de grandes empresas, ya que lo más probable es que no vuelvan a trabajar con ellos. También piden que la Administración “se moje” más con los morosos y vigile la cadena de pagos con las empresas que tengan algún tipo de relación contractual. En caso de infringir los plazos, no debería volver a contratarla.

 

En definitiva. La morosidad en España está bajando durante todo este año, pero partimos de porcentajes realmente elevados derivados de la crisis económica que ya empieza a remitir y aún tardará un tiempo en llegar a límites aceptables. Sin embargo, las previsiones son optimistas y se espera que en breve espacio de tiempo se logre un mayor equilibrio económico.